SPOONIK, BARCELONA

March 4, 2019

SPOONIK, Barcelona.

 

Una experiencia integral y sensorial. Así definen los artífices de este restaurante Jon Giraldo y Jaime Lieberman la propuesta de Spoonik. Una casa cerca de Plaza Lesseps. Los comensales convocados a la misma hora y recibidos en el jardín de entrada a la casa. Un comedor íntimo, casi clandestino. Luz ténue y servicio para apenas 30 personas. Una sorpresa cada noche. Un menú sin desvelar y un viaje que Lieberman recomienda hacer sin freno, sin prejuicios, sin expectativas….

Así nos lanzamos a conocer la cocina de estos dos chefs, Jon (colombiano) y Jaime (mexicano) que proponen el descubrimiento de la cocina mextiza, de los sabores traídos de sus viajes y experiencias al otro lado del charco y de toda la aportación creativa que durante todos estos años han cultivado. A mediodía ofrecen un menú y por la noche la oferta se convierte en una sorpresa para el comensal… En esta ocasión probamos la pizza efímera, el ceviche, la oda al maíz el lingote de carrillera de ternera, el tamal de chocolate…excelente producto, cuidada cocción y esmerada presentación que te trasladan sensorialmente a climas más cálidos y gastronomías lejanas. Exactamente lo que requieres en un restaurante de estas características...

 

La sensación de estar “invadiendo” algo muy privado (se trata de la residencia privada de Jon Giraldo) desaparece a los pocos minutos. Todos los comensales se aúnan en un viaje que propone también el juego de luces y sombras como parte del menú y la música como hilo argumental de una historia que transcurre mejor gastronómicamente que ambientalmente… Cierto es que la soprano ameniza y acompaña pero a veces desconecta de la experiencia en la mesa.. ¡La comida está muy buena y debe ser la protagonista! Cierto es que se crea un ambiente muy especial, recordado por todos como algo único y diferente (en nuestro caso terminó con todos los comensales cantando juntos al unísono)… Pero, en mi opinión, resta protagonismo al aporte creativo y original de los platos que proponen, que prometen mucho y conquistan. Cocina de autor, muy personal y con gran capacidad de evolución y crecimiento. La charla con Jon y Jaime posterior a la cena confirma que tienen varios proyectos entre manos y que, seguro, se convertirán en referente de este tipo de cocina en breve. Yo, seguro, les seguiré muy de cerca….

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SPOONIK, Barcelona.

 

A complete, sensory experience. This is how the artists behind this restaurant, Jon Giraldo and Jaime Lieberman, define the proposal at Spoonik. A house located close to Plaza Lessops. The diners have all been told to meet at the same time and are greeted in the garden. The dining room is intimate, almost clandestine. Soft lighting and dinner service for just 30 people. A surprise every night. A menu under wraps and a journey that Lieberman suggests we take without hesitation, without prejudices, without expectations...

 

This is how we dive into the cuisine of these two chefs, Jon (from Colombia) and Jaime (from Mexico), who are offering the chance to discover “mextiza” cuisine, comprised of the flavors from their journeys and experiences on the other side of the pond, and from all of the creative contributions that they have cultivated over the years. There is a lunch menu at midday, and at night the offer turns into a surprise for diners... On this occasion, we try the ephemeral pizza, the ceviche, the “ode to corn,” the beef cheek ingot, the chocolate tamale, and more. The product is excellent, the cooking meticulous and the presentation careful — together carrying you off on a sensory journey to warmer climates and far off cuisines. This is exactly what one would require from a restaurant of these characteristics...

The sensation of “invading” something very private (this is the private home of Jon Giraldo) disappears only minutes after arrival. All of the diners come together in an adventure that also plays with lights and shadows as part of the menu, using the music as the plot for a story that unfolds better in terms of gastronomy than ambience... While it is true that the soprano enlivens and accompanies the feast, it can also detract from the experience... The food is very good and should be the star here! It is also true that the ambience is very special; creating a lasting memory of something that is unique and different (in our case the experience ended with everyone singing along together)... But, in my opinion, it takes protagonism away from the creativity and originality of the dishes they serve, which promise a lot and then deliver it. Signature cuisine that is very personal, displaying a great capacity for evolution and growth. Our conversation with Jon and Jaime after dinner confirms the fact that they have various projects underway and that they will undoubtedly become a reference point for this type of cuisine in the near future. I, for one, will follow them closely...

 

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